sábado 10 de septiembre de 2011

Del lomito al hospital


Anoche nos juntamos con Jacinto, como solemos hacer todos los fines de semana, para ver películas, comer algo, dormir juntos, etcétera.

Fuimos a pedir nuestro fast food preferido, un lomito en pan árabe, y luego, como chanchos que somos, no podíamos movernos por tanta comida.
Fuimos a la cama, y nos quedamos dormidos.
Esta mañana, me levanté de repente con un fuerte dolor en mi vientre. O mi espalda. ¿Por qué el "o"? Resulta que el dolor era tanto que no podía decir exactamente donde era lo que me dolía.
Allí recordé. ¡Mierda! ¡Más piedras en el riñón!
Hace unos años, antes de conocer a Jacinto, ya sufrí de ese problema, y estuve muy enfermo, hasta que luego de una litotricia, me olvidé de ellas por unos años.
Pero esta mañana regresó mi miedo, y regresó mi dolor. Duele muchísimo, la verdad. Es horrible.
Y, bueno. Era tanto el dolor que terminé yendo al hospital donde trabajé a comienzos de año como pasante de psicología. Me pusiero un suero, y me inyectaron un montón de fármacos que no recuerdo. Ahora no me duele, peeeero... me quedó en la cabeza "es un cólico renal", frase que el médico de guardia dijo.
Mierda. En fin. Si queremos verle el lado positivo (con el momento de vaciamiento cerebral del día jaja), es un gran puntapié inicial para comenzar una buena dieta y bajar unos kilitos de más.
Besos y abrazos.
Apolo.

1 comentarios:

Olwen dijo...

Por favor, cuídate muchoooo!!
Dicen que los riñones son la puerta de la energía vital, así que...

Un beso a los dos.

 
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