lunes 13 de diciembre de 2010

Nueva etapa

Hace unos días, ¡Jacinto se recibió de diseñador gráfico!. Estamos todos los que lo queremos muy contentos =).
Sin embargo, sucedió un hecho hace unos días que no permitió que la felicidad del festejo y de su egreso como actual profesional que es, sea completa.
Es de público conocimiento para los que siguen este pequeñísimo blog en la red, que tanto mi relación y -lo que es más punzante- la de él con sus padres, no es buena. Lo horrible de vivir en una casa donde no te dirigen la palabra, donde las miradas no se cruzan -si lo sabré yo, también- de alguna perversa forma, ha terminado para él. Y para su familia inclusive.
A los pocos días de haber finalizado su carrera, y darle comienzo a sus futuros días como un profesional del diseño, con trabajo previo a todo; Jacinto volvió a tener unos roces con sus progenitores, al punto tal de que, luego de gritos y violencia física de por medio, terminaron expulsándolo de su casa, ahora, ex-casa.
La consternación que vivió él -maximizada en tanto fue el protagonista de la situación-, la mía y la de sus seres querido -simplemente, acompañantes ahora, con intenciones de ayudarle en todo lo que sea necesario y posible ante nuestras limitaciones, por el hecho de que somos pocos los que trabajamos y en eso no le podemos salvaguardar tanto- fue grande. El hecho de que hayamos sentido en nuestros cuerpos la angustia por el relato de Jacinto, lo prueba -dolores estomacales, el sentimiento de existencia de una pelota en la garganta, la rabia contenida que hacía que nos doliera la cabeza, etcétera, sabrán a qué me refiero-.
Ahora, ha logrado mudarse a la casa de una tía con la cual tiene una muy buena relación. Si bien, ella no sabe todo el trasfondo de la situación -es decir, el hecho de que todo haya acabado así, desde el instante en el cual Jacinto blanqueó su orientación sexual y la relación con el que escribe-, sabe y supo siempre que actitudes de ambas partes no fueron las mejores, y el conocimiento de las actitudes de los mayores que muchas veces fueron hirientes, no solo para Jacinto, sino para sus amigos y yo.
Jacinto si bien, no es el que escribe en este blog más seguido -si queremos pensar que escribimos seguido y no lo utilizamos solo como un diario que solo marca los hitos importantes de la relación y nuestro alrededor-, sus intenciones de escribir sobre esto se vieron detenidas desde el momento mismo en que se fue de su casa y llevándose consigo solo lo posible -se fue en un taxi con un poco de ropa-, en tanto no pudo llevarse su computadora. Ahora tiene el CPU, sólo le falta recuperar su monitor, que es además, su herramienta de trabajo.
Hubieron actitudes sorprendentes, como la de mi madre, que al enterarse de lo sucedido lo invitó a vivir con ella, y actitudes esperables, como la de todos sus amigos, que hicieron lo mismo.
Jacinto me pidió que escribiera por él esto. Si bien, deseaba que él lo hiciera y lo cuente desde su perspectiva, ahora estoy yo aquí. Supongo que en un futuro cercano lo hará él, dando parte de su vivencia y su actualidad.
Pero NO SE PREOCUPEN -si es que lo hacen, jeje-, está bien él. Está contenido por gente que lo ama, y por gente que lo cuida. Estoy yo que nunca lo abandono -espero que lo lea, motherfucker jeje- y estamos todos sus amigos -me incluyo-.

Saludos a todos, gracias por leer.

Apolo

2 comentarios:

Olwen dijo...

Oh, Dios Santo!! Es un post agridulce este...
Enhorabuena a Jacinto por ser ya un diseñador gráfico de pro, y bueno, muchos mimos desde mi montaña ante semejante reacción paterna...

Apoyadle mucho, queredle mucho, aunque él no lo demande. Es la única manera de compensar una injusticia tal. Siento lo ocurrido, pero vais a ver que de ello surgirá como el Ave Fénix.

Ánimo, Jacinto. Escribe todo lo que necesites volcar para ponerte en pie, aunque sea en privado, pero suelta lastre y vive feliz con quienes te adoran.

Besos y abrazos, hoy más que nunca.

Polly Harvey dijo...

Estas cosas me siguen consternando. No entiendo como en pleno 2011 (casi) tenemos que seguir viviendo de esa manera, con miedo, con dolor, con tristeza de no ser libres. La gente olvida muy seguido que no sólo somos cuerpos que se enamoran de cuerpos similares sino que somos personas, personas totales a quienes nos querían y admiraban antes de saber si estabámos enamorados o no, o de quien fuera.

Ánimo a Jacinto. A veces, aunque nos cueste entender ciertas cosas pasan para vivir mejor.
Un abrazo a ambos. Fuerza.

 
'